sábado, 17 de junio de 2017

La calle infinita

Busqué mi abrigo durante horas esa noche. Qué chucha me importan "los grandes de la música", machista de mierda. Hola, ¿por casualidad han visto un abrigo de color café? ¿Cómo? ¿Pueden bajar el volumen, por favor? ¿Si?, ¿y dónde lo viste por última vez? ¡¿Cómo?!, ¿quién chucha es "El Roco"? 

Camina rápido
sólo son cinco cuadras
piensa en el pasaje 
de tu libro favorito
en las últimas vacaciones
de verano
en una armónica canción
en tus hermanas

Hablan sobre 
"el coraje de vivir"
aquellos filósofos 
que alguna vez 
en la barra de un bar
dijeron "la vida me mata"
prende la televisión 
hombre del existencialismo
para que te enteres
que a nosotras 
el sistema nos oprime 
y luego nos mata
de una forma bestial
por favor 
no me hables
acerca del "peso de la vida"
lo suyo es un arte 
lo nuestro
en cambio
una acción política
el coraje de SOBREvivir
todos los días

Hola, ¿tú eres "El Roco"? ¡Sí!, ese es. No, no tengo sed. Hueón, te dije que no tengo sed. Pásame luego la hueá. Erí cargante, hueón. Hola, disculpa, ¿le puedes decir a tu amigo que me devuelva luego el abrigo?

Sabes que algo no anda bien
cuando las circunstancias
te empujan a implorar validez
a través de otra voz masculina
cuando el miedo se apodera
de cada uno de tus músculos 
y al llegar a casa
te arrepientes de haber salido

Gracias. No, puedo caminar sola, de verdad. Sí, sé que hace frío, pero estoy bien. Ni siquiera te conozco, además. Chao. 

Camina rápido
sólo son cinco cuadras
piensa en el pasaje 
de tu libro favorito
en las últimas vacaciones
de verano
en tus hermanas

viernes, 16 de junio de 2017

Aurora polar

Esa tarde, sin duda alguna, fue la peor del semestre; recibí un llamado de un profesor que dos días antes invalidó el testimonio que levanté en contra de un acosador sexual de la planta docente de mi universidad, diciéndome que yo sólo contribuía a la desinformación; sentí, nuevamente, un entumecimiento en las piernas al pisar la Facultad; y cuando por fin llegué a casa, con una punzada en el estómago, me hallé en un lugar oscuro. El temporal, esa tarde, se lo llevó todo.

Al ver su rostro y prestar atención a su corporalidad, lo supe de inmediato: game over. La vi tan decidida, tan dueña de una verdad que ni siquiera en mis desvelos se me concedió. Además de resaltar su brillante manera de construir y entender el mundo a través del lenguaje, le confesé que siempre admiré su fortaleza, una firmeza propia del feminismo. Imagino que los "machitos" alguna vez desvirtuaron esta idea, tachándola de femme fatale. Pero yo, aún en la tormenta, lo llamé fortaleza.

Esto es lo más cercano a una ruptura, recuerdo que pensé, y luego me pregunté "¿por qué se ríe?". Aquello parecía una escena extraída de la obra teatral La cantante calva. No había, en definitiva, una concordancia entre contenido y estructura. De alguna forma, siempre asocié las rupturas con los cementerios, quizás porque dicho lugar simboliza la fugacidad y finitud del cuerpo. El asunto es que me planteó, con mucha serenidad, que debía concentrar sus energías en una lucha que, de igual manera, me concernía. Luego de unos minutos, me dijo, sin turbación alguna, "no puedo estar contigo".

Una vez que nos despedimos, con un espontáneo beso en la mejilla (qué ironía, ¿no?), decidí no voltear. La idea de "no mirar hacia atrás" es potente en nuestra cultura. Resulta curioso analizar cómo se ha resignificado dicho pasaje de la Biblia a través de la percepción. Por eso, voltear supone un acto de rebeldía para el cristianismo. Por eso, también, el verticalismo sostiene que lo más cercano al cielo -entendiéndolo desde una estructura piramidal- goza de reconocimiento y pureza. Ciertos comportamientos y creencias siempre parecerán más descabellados de lo que son si se los teoriza.

Caminé en dirección a la calle Chacabuco con un cigarro en la mano. No alcancé a llegar al Foro, porque, de pronto, comencé a llorar. Por la chucha, murmuré, y luego me vi por casualidad en el reflejo de un vidrio, y hasta me apiadé de lo que mis ojos veían.

En la micro repasé cada frase que emití en las últimas dos semanas. No entiendo qué pasó, éramos una pareja bacán, pensé. Y no fue sino en el paradero cuando entendí todo; antes de desprenderme por completo de los vicios del amor romántico, contraje un virus al bajar la guardia. La idealización estaba nuevamente ahí, mofándose de mi tropiezo.


miércoles, 14 de junio de 2017

y qué es lo que vas a hacer 
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo



y siempre es lo mismo:
por las mañanas
mientras busco mis calcetines en el suelo
imagino melancólicas escenas
de películas latinoamericanas 

y siempre es lo mismo:
por las tardes
converso desde la superficialidad
y abrazo con resignación
ese papel que denota indiferencia

y siempre es lo mismo:
por las noches 
me encuentre o no despierta
siento el peso de mis desdichas

y siempre es lo mismo:
la resistente memoria
la frialdad descascarada
la incomunicación

domingo, 11 de junio de 2017

Continuidad

Enséñame a tocarte
pienso 
necesito resignificar 
cada parte de nuestro cuerpo
mientras te observo con fingido recato
desde la esquina de esa gélida habitación
lucho contra la duda
con destellos de vergüenza
confieso que alguna vez me incliné
de forma sucia y reduccionista
hacia la idea de colonizar 
por las noches 
espaldas y cuellos 
pero hoy sólo quiero alimentarme  
de las sugerentes miradas
del sudor 
de la respiración compartida
de la boca inquieta 
y de los músculos parlanchines
voy a resistir hasta explotar
porque el goce de la excursión
demanda tiempo
acallar las interrogantes 
piel a piel
eso deseo antes de dormir
la ropa me incomoda 
cada vez más 
el deseo es mutuo
y yo sólo sé que 
algún día fundaremos una galaxia.

sábado, 10 de junio de 2017

THC

Me tocó fuerte la marihuana esta vez, pienso. Me voy a sentar frente a la estufa y concentraré la mirada en las llamas. La sangre circula a gran velocidad. Al menos sé que la complicidad entre el tiempo y mi cuerpo es pura ficción. Tu nombre, en ese sentido, también lo es. Qué es, me pregunto. Un sustantivo, respondo. Sería, quizás, un sintagma si lo acompañase con una confesión.

viernes, 9 de junio de 2017

detesto los velorios
me apesta la parafernalia
que viste de forma dramática a la muerte
lo que sigue al fin
es sólo una espectacularización del dolor
encontrar las palabras adecuadas
centrar la atención en la estructura
en la presentación

detesto los velorios
y pronto tendré que asistir a uno
hablar con la responsable de un crimen
hablar mientras aprieto los dientes
hablar desde otra identidad
hablar sin hablar

sábado, 13 de mayo de 2017

El tiempo en un mundo salvaje

En occidente se reconoce que el tiempo está marcado por el nacimiento de Cristo. Los cristianos no sólo entienden los segundos desde la historicidad de lo hechos, sino que también distribuyen los acontecimientos y les asignan un valor según lo que dicte el calendario occidental. Supongo que cada persona lleva un calendario y un reloj en su interior. Y no lo digo sólo porque, en cierto sentido, sea poético (a pesar de que mucho de lo que se plantea en la física y en la química no es otra cosa que poesía codificada); desde la fenomenología, se señala que en la percepción está la clave. 

Antes de compartir contigo, yo sabía muchas cosas acerca de cómo se articulaba el mundo, pero poco o acaso nada de mí. Me gustaba escuchar tus intervenciones en clases e intercambiar algunas frases en el pasillo. Nos simpatizábamos, pero sólo eso. 

Yo tardé más tiempo en desprenderme del marxismo. Tú, en cambio, estabas un peldaño más arriba, sacando la voz por el feminismo. La lucha de clases es una interpretación de la historia realizada por hombres, recuerdo que le comenté a un amigo, y él  me mandó a leer algunos extractos de El Capital. En ese entonces, yo no sospechaba de los hombres revolucionarios de izquierda. De hecho, mis gustos siempre se desviaban hacia muchos de ellos. Todos mis encuentros con los conocidos "machitos de izquierda" fueron miserables. Ellos hablaban y yo los escuchaba. Y cuando por fin me daban el espacio para efectuar alguna crítica, me interrumpían diciendo "erí bonita e interesante. Chiquilla, cachas harto de política". Qué sé yo de mí, qué sé yo sobre la sana construcción de lazos afectivos, me pregunté varias veces. Estaba impregnada de esa sucia y patriarcal forma de querer. 

Nuestra primera salida del año fue circunstancial, pero las conversaciones en la Facultad no. No sé en qué momento comencé a sentir deseos por retrasar la llegada al paradero. Me gustas tanto, pensé en decirte una vez en la calle Paicaví, pero temí no encontrar las palabras adecuadas. No quería que todo lo que sentía quedase reducido a una frase tan básica como esa. Y la posibilidad de un beso o un abrazo sin previo aviso no estaba en mis planes. Mi visión acerca del amor había cambiado tanto que, todo lo que antes consideraba cool y tierno, ahora eran sólo formas bestiales de ejercer el amor romántico. 

Y antes de que nos enterásemos de todo, ahí estábamos las dos, disimulando nuestra atracción, experimentando el sabor de un amor basado en el respeto y en la comunicación, un amor políticamente lésbico. Nuestro calendario está marcado, quizás, por la llegada del feminismo. Yo siempre recordaré que sacaste lo mejor de mí